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Las piezas de pared que podríamos denominar
"serie
negra", en las que se integra el cristal
oscuro, evocan la elemental pureza y la sobriedad
del minimal y las de la obra
reciente, en las que se acentúan los
efectos de lo pictórico y compositivo,
contienen la evocación y el homenaje al
constructivismo clásico.
Y dos guiños
escultóricos sugestivos: la pequeña
pieza rectangular que se eleva y vuelve a bajar
lentamente como un puente levadizo, que si no
es el utópico "movimiento continuo"
que hace muchos años intentaron descubrir
Herminio y un tío suyo con vocación
de inventor, si es un movimiento sin fin, y la
forma escueta que se mueve desplegando y replegando
su estructura, como si fueran las alas de un extraño
insecto-palo encerrado en su vitrina por el entomólogo-escultor.
Todo un espectáculo de fascinante escultura
es lo que Herminio nos ofrece en la plenitud de
su creación.
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